la china y el tao filosófico

China sentó las bases de una de las corrientes filosóficas más importantes de la humanidad: el taoísmo. El maestro que, según el mito, nació viejo y sabio, influyó en otras corrientes de pensamiento orientales, como el confucianismo y el budismo.
Lao Tsé es, sin duda, uno de los pilares filosóficos del Oriente, especialmente de la civilización china. Si bien su existencia histórica ha sido debatida por los especialistas, existe cierta tendencia a establecer a su figura entre el siglo VI y el IV a. de C., específicamente entre el 570 y el 490 a. de C. Hay quienes lo identifican como contemporáneo de Confucio, pero no existen certezas que avalen esta teoría.
Anciano virtuoso
Otros nombres dados al filósofo son Lao Tzu, Lao Zi, Lao Tang, Laozi o Laocio, aunque su nombre real sería Li Er; también se menciona que su nombre de cortesía sería Boyang, y póstumamente se especuló que fue llamado Lao Dan como seudónimo del Prefecto de los Grandes Escribas Tài Shǐ Dàn, o bien de un anciano de Lai, una prefectura del estado de Qi, o de alguna otra persona de relevancia histórica.
En realidad, lo que podemos asegurar es que Lao-Tsé es un título honorífico compuesto de dos sinogramas o caracteres han: el primero, lǎo, significa “anciano” y el segundo, zǐ, es una nomenclatura utilizada para mostrar respeto a los sabios virtuosos.
“El arribo de Lao Tsé”, de Xu Beihong, 1943.
El de orejas grandes
Sobre su vida se sabe muy poco; sin embargo, es considerado uno de los referentes histórico culturales del país del dragón. Se especula que su nacimiento fue bajo un ciruelo, en una pequeña aldea de la actual provincia de Henan; por eso tuvo como primer nombre Li-Er, que significa “orejas de ciruelo”. Sin embargo, otras versiones indican que él era Po Yang-Li, proveniente de una familia de pescadores.
Algunas leyendas sostienen que la gestación de Lao Tsé duró en total 81 años, lo que coincide con la cantidad de capítulos que tiene su principal y única obra escrita. De acuerdo a este relato, cuando por fin nació, lo hizo con el cabello blanco, arrugas en su rostro y orejas bastante más grandes que las normales.
Representación de Lao Tsé con Buda en brazos frente a Confucio.
Lao Tsé y Confucio
El connotado historiador chino del I a.de C., Sima Qian, contó en sus textos que Lao Tsé fue contemporáneo de Confucio aunque mayor que él, y habría trabajado como archivista en la Biblioteca Imperial de la corte de la Dinastía Zhou, en Loyang. Según el relato de Sima Qian, cuando Confucio fue a la biblioteca a estudiar, lo encontró allí, cerca de la moderna ciudad. Confucio y Lao Tsé habrían discutido largamente, durante meses, respecto del ritual y lo apropiado, ambos elementos de base del confucianismo.
Lao Tsé se oponía a lo que consideraba prácticas vacías, por lo que la tradición taoísta estima que estas discusiones fueron más provechosas para Confucio que para el contenido de la biblioteca. En cualquier contexto, se estima que esta discusión con Confucio pudo haber sido inventada por los mismos taoístas, para hacer que su escuela filosófica apareciese como superior al confucianismo.
Tal vez por la disminución del poder de la corte Zhou, Lao Tsé decidió renunciar a su puesto en la biblioteca. Existen relatos que sostienen que el filósofo viajó hacia el oeste montando un búfalo de agua, cruzando el estado de Qin. Al llegar al paso de Shanggu, el guardián del paso, al que unos llaman Yinji y otros Luanyin, reconoció al connotado erudito y le pidió que se quedara por un año en su casa como huésped antes de marchar al destierro, aprovechando el tiempo para escribir un libro donde se expusieran todos sus planteamientos. De esta forma fue escrito el Tao Te Ching, piedra filosofal del taoísmo. Luego, marchó hacia el oeste ingresando al país de los bárbaros, donde su rastro se perdió para siempre. Hay quienes señalan que tras esto, se convirtió en Buda.
Tao Te Ching
La palabra tao, también usada por el confucianismo, el budismo zen y la religión china en general, puede traducirse literalmente por “el camino”, “la vía”, o bien por “el método” o “la doctrina”.
La tradición sindica a Lao Tsé como el escritor del llamado Dào Dé Jing o Tao Te Ching, obra que representa el pilar del taoísmo. El Dao o Tao es el Camino, significación del cambio permanente y, por ende, de la verdad universal. Pese a lo anterior, hay teorías que avalan la posibilidad de que el real autor del Tao Te Ching habría creado un personaje ficticio, para que el origen del texto fuese más misterioso y por ello más fácil de popularizar.
El Tao Te Ching, que significa “Sobre el camino y su poder”, es un tratado místico que cubre diversos aspectos filosóficos, desde la espiritualidad individual hasta las diversas técnicas de buen gobierno. Es la obra literaria más traducida del chino; cuenta con sólo 10.000 caracteres, y se estima que fue redactado hacia el año 300 a. de C. Existen al menos tres traducciones directas del chino: la de Carmelo Elorduy, la de Iñaki Preciado Idoeta y la de Anne-Hélène Suárez.
Como es frecuente en las estructuras utilizadas por los antiguos pensadores chinos, Lao Tsé usa paradojas, analogías, citas, repeticiones, simetría, rimas y ritmo en sus explicaciones. De esta forma, sus escritos son poéticos, aunque densos y frecuentemente considerados crípticos; sin embargo, resultan un punto iniciático para la meditación sobre el Cosmos o sobre uno mismo. Muchas teorías estéticas del arte chino se basan en las ideas de Lao Tsé, así como en su alumno y continuador, Zhuang Zi.